La persona que comienza el proceso lo puede detener, mas nadie mas.
Si se logra un acuerdo de venta, el proceso se detiene y se vende la propiedad al precio pactado.
Si no se logra un acuerdo, la propiedad se vende en subasta al martillo por orden judicial.
Este procedimiento es usado para los apartamentos y las demás propiedades, como joyas, el auto, obras de arte y los bienes muebles e inmuebles que conforman la fábrica en Lurín. Todo se va a remate y el dinero obtenido se divide entre los herederos de acuerdo a ley.
Antes de repartir las ganancias, se atienden las demandas.